miércoles, 4 de noviembre de 2009

Conversaciones con un estudiante actual...

Ayer estuve hablando con un chico que está terminando el último curso antes de dar el salto a la universidad... Lleno de ilusión está por comenzar su vida... por dar el gran salto... y emprender la carrera...

Me estuvo diciendo que piensa matricularse, si le da la nota, y cree que sí, en educación física. Para luego poder aspirar a convertirse en profesor de gimnasia... Porque le gusta el deporte, porque practica fútbol, ciclismo, baloncesto. Etc.

Pero en el fondo, me dijo, lo que le gustaría sería estudiar historia, porque es lo que mejor se le da... Nunca ha bajado de 8 o 9... y ha tenido muchos 10... Aunque no lo hace porque no cree que tenga muchas salidas luego, tres licenciados que conoce, tres que no trabajan en nada relacionado con la historia (camarero, dos, el otro vive con 40 años bajo las faldas de su madre, y poco más podría hacer).

Esto dio pie a que habláramos de prehistoria; del evolucionismo más concretamente. Yo le mencioné a los neandertales. Él trató de situarlos en la “línea” evolutiva... ¿Estos vienen antes que los erectus...?, me preguntó... Los últimos somos nosotros, dijo, los sapiens –un lumbrera el que tuvo la ocurrencia de nominar a nuestra especie, la peor de todas las especies, de sabios--. Pero de los otros no me acuerdo muy bien, continuó. Yo me lo sabía, afirmó, quien iba primero y quien después, y cuáles eran el tamaño de sus cabezas... Lo sabía bien, pero no me acuerdo...

No, no se acuerda. Ni se acordará nunca...

Me di cuenta por la charla de que le habían “enseñado” una escala evolutiva completamente lineal... como a mí en el instituto... --¡qué vergüenza que todavía lo sigan haciendo!--. Cuando le mencioné que para estudiar el proceso evolutivo de nuestra especie no hay ninguna linealidad, que se usan árboles llenos de lagunas y de dudas, que los neandertales no forman parte de nuestra rama evolutiva, sino de otra diferente y paralela... cuando le dije que probablemente nosotros nos los cargamos cuando salimos de áfrica... a ellos y al resto... quedó bastante sorprendido... estupefacto. Rió, dijo que no sabía, y que según él probablemente nosotros los humanos nunca sepamos nada, y zanjamos así el asunto.

El caso es que me di cuenta de que si tenía algunas dudas sobre estudiar historia o no, se las quité todas de golpe.

Y así seguimos y seguiremos por siempre...

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