... y yo sigo sin estudiar... En lugar de por las materias de las asignaturas, últimamente estoy volcado empapándome de física cuántica y de teoría de cuerdas (supercuerdas, teoría M, supersimetrías, simetrías, brahnas y universos paralelos, gravitones, cuantos, fotones, bosones, fermiones, etc), y astrofísica (agujeros negros, bigbang)... No sé por qué, no me puedo resistir a buscar toda la información que puedo acerca de esas teorías tan extrañas (¿11 dimensiones?, etc.) para comprenderlas, su origen, su significado... si es que el ser humano puede llegar alguna vez a entender un universo tan extraño... pero a la vez tan hermoso en su falta de sentido en términos humanos...
¿Cómo es posible que existan estrellas que son más viejas que el universo, que son por tanto anteriores al “bigbang”? ¿Cómo es posible que el universo sea tan grande, si es tan joven, y nada puede viajar por encima de la velocidad de la luz? ¿Cómo es posible que se esté expandiendo tan rápido...? ¿Será el bigbang una patraña... una teoría que habrá que desechar completamente...? ¿Cómo se formó la materia... de qué está compuesta?
Todas esas son las preguntas que me obsesionan últimamente... en lugar de las de Historia...
Una frase que recuerdo de la peli El rey pescador, y que un desencantado personaje interpretado genialmente por Jeff Bridges le dice a su pareja:
“Pensar es lo que nos diferencia de las lentejas y de las personas que leen libros como Canción de Amor”.
Que gran verdad. En este canallesco mundo nos venden que leer cualquier libro es bueno. Y da asco oírlo, como oír tantas otras cosas.
Mi sobrina (13 años, pija) me mostraba orgullosa un libro que se acaba de terminar. Creo que de la saga crepúsculo. Y se ensoberbecía porque tenía más de 600 o 700 páginas.
Lo repetiré hasta hartarme: leer porquerías, malos libros, no importan lo gordos que sean (gran parte de los mejores libros jamás escritos son pequeños), libros como el código da vinci, libros como los de harry potter, la saga crepúsculo, la saga millineum, etc. etc., no sólo no es bueno, sino que es malo, malísimo. Muy perjudicial para la salud mental. Como fumar o beber o tomar drogas es perjudicial para la salud fisiológica. Es decir, que para leer eso mejor no leer nada. No te enriquecen la mente, no te hacen más sabios. Al contrario, te empobrecen, te hacen más estúpidos, te enfangan la inteligencia, te llenan de ideas perniciosas, y de conocimientos falsos y ridículos.
Tengo tres libros en mi mesilla de noche ahora, después de desechar por segunda vez, tras leer cincuenta páginas de otro de sus libros, a Murakami (laureado no entiendo por qué). Dos de los que estoy leyendo me parecen buenos libros, bastante buenos. De uno, El arcoiris de la gravedad, llevo 30 páginas deleitándome, pese a la traducción, de la agudeza de Pynchon. Otro, La broma Infinita, también brillante, rico, pese a la traducción. Los dos a menos de un tercio de su inicio.
El tercero sí es malo, bastante malo. Es una biografía de Francisco Giner de los Ríos. Lo compré y lo leo porque me interesa particularmente esta persona, y su obra (La institución de libre enseñanza), y porque hay poca bibliografía editada sobre él, y lo que hay es bastante difícil de conseguir. Ni siquiera acudiendo a bibliotecas públicas, lo que me parece una verdadera pena, una vergüenza. Lo leo con ojo crítico. El autor es un periodista de derechas... demasiado de derechas... que subtitula el libro con algo como “los inicios de la izquierda española”, en referencia a Giner, como uno de los ideólogos de las izquierdas. Lo cual ya de entrada te dice lo malo que va a ser el libro, puesto que Giner en repetidas ocasiones a lo largo su vida demostró su fervor por la libertad con tanta fuerza como su apatía por la política.... En otras palabras, él era un defensor de la libertad (como tantos otros hombres de todos los tiempos), no de ninguna política.
Por lo que llevo leído hasta ahora del libro puedo decir varias cosas...
Que el libro está mal estructurado, que su estilo carece de fuerza, y es realmente pobre, que mezcla unas cosas con otras con poca claridad haciendo que su lectura no sea agradable,
Que tiene muchas lagunas (se salta toda la infancia y adolescencia de Giner, toda su etapa formativa y educativa, y lo vemos con 28 años, en 1868, saltando a la palestra en la cuestión universitaria, cuando defendió en un escrito a los catedráticos condenados por defender su libertad de cátedra)...
Que se le escapan demasiado sus ideas de derechas que rallan en lo fanático, tratando de ridiculizar a sus “enemigos”, y demostrando desprecio por Krausse, por los “masones” –como obsesionado con una conspiración masónica-, por los franceses, etc., y demostrando una fe en la doctrina católica más fuerte que el propio Papa.
Pero pese a todo lo seguiré leyendo, teniendo claro que la visión del autor es una visión parcial e interesada del que probablemente ha sido el educador más grande nacido en tierras hispanas –en la piel de toro estirada que decía Estrabón—desde el gran Quintiliano... Y todo por lo poco que hay disponible sobre Giner de los Ríos.
Por último, pregunta más complicada que las de física cuántica: ¿Cómo es posible que el hombre progrese tanto científica y tecnológicamente, y que viva cada vez peor, más exprimido y explotado, con menos tiempo libre más agobios, y menos alegrías?
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