viernes, 10 de septiembre de 2010

qué gozada...

Sentirse y estar libre del trabajo (y de los "estudios") y poder dedicarme a lo que más me plazca y me apetezca...

He terminado de ver al fin la trilogía de Apu, y me ha decepcionado bastante. No está a la altura de Kurosawa, de Kowayashi, como dicen los críticos. Si bien tiene algunas escenas geniales, casi mitícas (la noche de bodas de Apu por ejemplo), en conjunto me parece que flojea, y no le pondría más de un 6 en global.

Ahora además de haber reemprendido otras tareas, entre otras cosas, podré ponerme a leer El arcoiris de la gravedad (que empecé y abandoné)...

Si tan sólo no conociera a nadie, y nadie me comprometiese con cosas absurdas (fiestas, barbacoas, socializar, etc), entonces y sólo entonces me sentiría en el paraíso que jamás existirá...

Fue Fedérico Dostoivski, ese peculiar escribidor ruso, de vida tan vívida, el que lo puso por escrito en sus memorias del subsuelo: "Una conciencia demasiado clarividente es (se lo aseguro a ustedes) una enfermedad, una verdadera enfermedad."... Sí queridos demonios, conciencia es enfermedad.

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