martes, 1 de febrero de 2011

examen de moderna... mañana

Mi amiguito Santiaguito sigue dándome la vara a causa de su separación, y quiere que yo haga lo que él es incapaz de hacer: llevarme la ropa de su casa, quitarle el coche a su mujer, etc. Yo le digo que dé la cara. Que no se hubiera casado, que no hubiera tenido su breve y fascinante historia de amor.

Mañana un examen para el que no estoy ni remotamente preparado, porque soy incapaz de memorizar nada, como si mi cerebro y mis neuronas se negasen, se cerraran en banda y no quisieran recibir ningún tipo de información.

Y mientras tanto, el mundo cambia aunque todo siga igual... En Egipto piden democracia. Una democracia liberal que no es más que el reino de la estupidez. ¡Hace ya tanto que se pedían esas cosas! Libertad. Y está tan lejos de llegar.

Cita, para por supuesto expresarme mejor, cita que le vendría ahora bien a los egipcios (cuya milenaria cultura debería saberme para un próximo e no aprobable examen), Augusto Roa Bastos, Yo el Supremo:

Yo el Supremo Dictador de la República

Ordeno que al acaecer mi muerte mi cadáver sea decapitado, la cabeza puesta en una pica por tres días en la Plaza de la República donde se convocará al pueblo al son de campanas echadas al vuelo.
Todos mis servidores civiles y militares sufrirán pena de horca. Su cadáveres serán enterrados en potreros de extramuros, sin cruz ni marca que conmemore sus nombres.
Al término de dicho plazo, ordeno que mis restos sean quemados y mis cenizas sean arrojadas al río (y olvidadas para siempre)...

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